Estas triste pero intentas fingir que eres feliz, triste por un adiós, por un adiós que no quiere irse. Dentro de mí la tristeza no desea extinguirse, a veces queda la esperanza queda aquél quizás, te preguntas el porque de lo que jamás comprenderás.
No creerias las cosas que he hecho por él, cobardemente fueron sin vergüenza.
Por tu culpa nunca me arriesgo; por tu culpa he aprendido a jugar del lado seguro para que no me lastimen; por tu culpa me es muy difícil confiar, no solo en mi, sino en todos los que me rodean. Por tu culpa tengo miedo.